El problema
Cuando alguien sobrepasaba sus límites, callaba para no generar conflicto. Cuando no estaba de acuerdo, daba la razón para no incomodar.
Con sus amigos era él mismo. Con el resto, aparentaba otra versión que lo alejaba de conectar con los demás.
Al llegar fin de año miró atrás y lo vio claro: había pasado doce meses enteros midiendo cada cosa que hacía por lo que otros pudieran pensar.
Y eso le había alejado de sus metas, de sus relaciones y de sí mismo.








