Testimonios

Esto dicen aquellos que cambiaron su vida gracias a la comunicación

Aquí puedes ver de primera mano las opiniones y los casos de éxito más destacables de los miembros de instituto de comunicación.
Taxonomias

Adriana Ribeiro De Sousa

Azafata de Vuelo | Escritora | Coach

El problema

A los 14 años se quedó en blanco en una presentación escolar. Toda la clase se rió. Empezó a tartamudear.

Desde ese día evitaba hablar en público. Le temblaba la voz. La mente se le quedaba en blanco cada vez que exponía.

La gente la interrumpía constantemente cuando empezaba a hablar. No la escuchaban hasta el final.

El resultado

Hace unas semanas dio una ponencia ante más de 70 personas en la presentación de su libro. Emocionó a la audiencia con sus palabras.

Organizó y facilitó un evento sobre el miedo a hablar en público. Ahora ayuda a otros con el mismo problema que ella tenía.

Además una ONG de mujeres la invitó a impartir charlas a su equipo y beneficiarias. Empieza el próximo mes.

“A los 14 toda la clase se rió de mí.

Desde ese día evitaba hablar en público.

Ahora di una ponencia ante 70 personas.

Y los emocioné.”

Erika Montesinos

Directora clínica de medicina estética

El problema

En una reunión con mucha gente, llegó su turno de hablar. Tenía claro lo que quería decir. Sin embargo, se bloqueó, se trabó, y la atención de todos la dejó paralizada.

No consiguió expresarse. No reflejó quién era ni el nivel profesional que tenía. Salió frustrada, sintiendo que había desperdiciado ese momento.

El resultado

Hoy habla a cámara en redes posicionándose como experta en medicina estética, algo que antes directamente evitaba.

Sus clientes notan la diferencia en cómo transmite su trabajo y confían más en sus criterios desde la primera consulta.

“Antes pensaba mucho lo que iba a decir y aun así no salía bien. Ahora hablo y la gente me escucha de otra manera. Mis clientes lo notan desde el primer día.”

Nikola Boyanov

Emprendedor

El problema

Satisfacía los deseos de los demás antes que los suyos. No se hacía respetar. Callarlo todo era su mejor carta.

Esa etapa vació su autoestima hasta que casi no quedó nada. Y lo que empezó como un patrón en las relaciones personales se extendió a todo: el trabajo, las oportunidades, la forma en que se veía a sí mismo.

El resultado

Encontró el amor, alguien que conoció en el trabajo y con quien no se dejó intimidar por la incomodidad ni por el miedo al rechazo.

Consiguió un trabajo mucho mejor pagado por atreverse a hablarle a un desconocido. Y ha construido un entorno de personas que le impulsan, algo que antes no tenía.

“Callaba todo para no molestar. Un día le hablé a un desconocido y me dieron un trabajo mejor. Otro día no me dejé intimidar y encontré el amor. La puerta siempre estuvo ahí.”

Daniel Cintas

Abogado

El problema

Tenía los argumentos. Tenía el conocimiento. Pero cuando hablaba en reuniones con clientes o frente a otros abogados, le faltaban pausas, estructura y control del ritmo.

Cuando se ponía nervioso, hacía movimientos bruscos con la cabeza que lo delataban.

Un día perdió una venta que sabía que tenía que haber cerrado. Salió del despacho y pagó su frustración con su familia.

El resultado

Hoy factura más por los mismos servicios ha subido sus honorarios cerrando el mismo número de ventas.

En su último juicio, el abogado contrario y el juez le miraron con atención durante toda su intervención y le mostraron respeto al terminar.

Ahora su mensaje transmite autoridad.

“Subí mis honorarios. Cierro las mismas ventas. En el último juicio, el juez y el abogado contrario me miraron diferente. No cambié mis argumentos. Cambié cómo los presenté.”

Sonia Martín

Moza de almacén

El problema

Con sus jefes, cualquier pregunta la trababa. Se ponía nerviosa, se quedaba en blanco y acababa evitando hablar con ellos directamente para no volver a pasar por eso.

En reuniones de grupo nadie le respetaba el turno. Hablaba y la ignoraban. O la interrumpían. Con el tiempo dejó de intentarlo.

El resultado

Hoy habla con sus jefes sin bloquearse. Hace respetar su turno en cualquier conversación. Se acerca a desconocidos. Y dio una charla ante personas que no conocía en el Evento de Embajadores de Madrid.

Lo que antes era un patrón de evitación constante es ahora su mayor punto de crecimiento.

“Tras acabar la conversación llegamos a abrazarnos y emocionarnos. Eso no lo habría imaginado antes.”

Sofía Quintana

Estudiante de Interpretación y Cine

El problema

En entornos sociales con personas nuevas se cerraba. Evitaba las reuniones con mucha gente. No era timidez puntual, era un patrón que fue reconociendo en distintas situaciones de su vida hasta que decidió hacer algo.

No había un evento concreto que lo desencadenara. Solo la suma de muchas situaciones en las que salía sin haber dicho lo que quería ni conocido a quien podría haber conocido.

El resultado

Cerró una negociación con un 63% de descuento. Lanzó su newsletter. Se acercó a hablar con una chica que solo seguía en redes, organizaron varios encuentros y hoy la considera amiga.

Volvió a disfrutar de los entornos sociales que antes gestionaba evitándolos.

“He vuelto a disfrutar de los encuentros sociales.”

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