El problema
Sabía que quería dedicarse a la comunicación. Lo que no sabía era cómo. Publicaba vídeos que no llegaban a nadie, rehacía lo que veía hacer a otros y seguía sin encontrar su sitio. Había pagado varias formaciones buscando la respuesta y ninguna se la había dado.
El resultado era un perfil disperso, sin personalidad, con siete vídeos en el aire y sin audiencia. Su sueño era llegar a 10.000 seguidores pero parecía inalcanzable.








