El problema
Cuando contaba una historia, sus amigos se distraían.
Cuando explicaba su proyecto, la gente desconectaba.
Su peor momento: presentar su videojuego ante un público. Preparó la presentación. Y se quedó paralizado.
Cuando bajó, se sentó con la certeza de que nunca sería capaz de hacerlo bien.
Ese pensamiento lo persiguió durante años.








