El problema
Hablaba rápido, sin parar, con mucha intensidad. Las conversaciones giraban en torno a ella sin que se diera cuenta.
Llegó un día en que lo vio claro: eso no era un don, era un hábito que le estaba costando vínculos y amistades.
Hablaba rápido, sin parar, con mucha intensidad. Las conversaciones giraban en torno a ella sin que se diera cuenta.
Llegó un día en que lo vio claro: eso no era un don, era un hábito que le estaba costando vínculos y amistades.
Centros educativos la llaman para dar charlas porque valoran su forma de comunicarse.
Ha reducido un 90% sus muletillas, lo que le da más firmeza y autoridad.
Luna tiene 21 años, es de Barcelona y trabaja como Integradora Social mientras estudia Educación Social. Desde siempre ha sido una persona con mucha energía, de las que entran a un lugar y se hace notar.
El problema era que esa energía, sin dirección, ocupaba demasiado espacio. Hablaba tan rápido y tanto que la otra persona no tenía sitio. Y en una carrera donde escuchar es tan importante como hablar, eso era un problema que no podía ignorar.
No llegó a ICO buscando aprender a hablar más, llegó buscando aprender a dejar espacio. Y encontró algo que no esperaba: que cambiar cómo escuchas cambia cómo te tratan.
“Antes hablaba tanto que la gente dejaba de escucharme. Ahora termino una frase y noto que el otro quiere saber más. Eso antes no me pasaba.”
– Luna Tovaruela –
¿Por qué eligió ICO?
Se dio cuenta de que su intensidad estaba alejando a las personas en lugar de acercarlas. Quería aprender a conectar de verdad, no a llenar el silencio.
Entró al Método ICO para aprender a hablar menos y llegar más lejos.
Resultados logrados
Centros educativos la contactan para dar charlas, reconocen su potencial como comunicadora.
En el evento del Castillo habló con casi 100 personas en un solo día, algo impensable con su antiguo patrón.
Ha reducido un 90% sus muletillas, ella misma lo mide y lo nota en cada conversación.
Tiene relaciones más profundas desde que aprendió a dar espacio en lugar de ocuparlo todo.
Aplica el método DISC para entender cómo funciona cada persona y eso ha cambiado cómo la tratan.
Dar espacio
Pasó de llenar cada silencio a dejar sitio para el otro. Eso cambió la calidad de todas sus conversaciones.
Bajar el ritmo
Hablar más despacio hizo que sus palabras llegaran más lejos y que la gente quisiera escuchar más.
Escuchar de verdad
Aprendió que escuchar no es esperar tu turno. Es entender antes de responder. Eso lo nota quien habla con ella.
Leer a la otra persona
Con DISC entendió que no todo el mundo procesa igual. Adaptarse a eso cambió cómo la reciben.