El problema
Cuando contaba una historia, sus amigos se distraían. Cuando explicaba su proyecto, la gente desconectaba.
Su peor momento: presentar su videojuego ante un público. Preparó la presentación. La ensayó 10 veces. Subió al escenario.
Y cuando bajó, se sentó con la certeza de que nunca sería capaz de hacerlo bien. Ese pensamiento lo persiguió durante años.








