El problema
Se gana la vida en el marketing, pero lo que de verdad le frenaba era acercarse a gente que no conocía.
Cuando tenía delante a una persona o a un grupo nuevo, no sabía cómo entrar, y las conversaciones se quedaban en la superficie. Justo donde se generan las oportunidades, él se quedaba fuera.
Y lo mismo le pasaba al negociar. A la hora de vender sus servicios o cerrar un precio, era incapaz de defender el valor de su trabajo.








