El problema
Tenía autoridad sobre un escenario, pero fuera de él, no. No encontraba la confianza para transmitir que lo que pensaba tenía valor de verdad. Había una desconexión entre su imagen y su forma de comunicar, y eso lo frenaba en todos lados: en el trabajo, en los estudios, en su familia, en su pareja.
El origen venía del choque cultural de emigrar de joven a Italia, del trato de quienes lo miraban como “el chico extranjero al que le están dando una oportunidad”. Sin la autoestima para plantarle cara, se sentía pequeño, incapaz, y se refugió en cerrarse aún más, mientras estudiaba italiano y su violín sin tener todavía un propósito claro para ninguno de los dos.








