El problema
Al llegar a España, dejó de saber cómo empezar una conversación. Se volvió callado, evitaba decir lo que pensaba por miedo a equivocarse, y buscaba encajar a toda costa en vez de mostrarse tal como era.
Su timidez venía de antes: en su último año de secundaria fue acusado falsamente de acosar a una compañera, y pasó el curso siendo perseguido, con casi todo el mundo creyéndolo culpable salvo dos amigos que lo conocían de verdad. Ese año le dejó con miedo a acercarse a los demás y a socializar.








