El problema
En clase, se le trababan las presentaciones. Tenía contenido, pero sentía que no importaba una vez que intentaba exponerlo.
Le daba miedo hablar con desconocidos, y encima le quedaba la espinita de pensar “¿y si ahí salía un contacto interesante y lo dejé pasar?”.
El giro llegó con MCA, un proyecto a nivel Canarias en el que participan los alumnos que cada instituto considera más preparados para aportar algo a la sociedad. Estar ahí le hizo ver que podía ser importante pero que de nada servía si no aprendía a contarlo, y siempre con la idea de ayudar, no solo de quedar bien.








