El problema
La timidez le hacía casi imposible comunicarse. Cada interacción la dejaba cohibida, como si tuviera que medir cada palabra antes de decirla.
Una vez, en un grupo de personas, escuchó cómo hablaban mal de ella. No estaba de acuerdo con nada de lo que decían, pero no fue capaz de defenderse. Se quedó callada, no porque las creyera ciertas, sino porque no sabía cómo enfrentarlas.








