El problema
Quería grabarse para su propio canal de YouTube. Tenía el mensaje, pero no la estructura ni la certeza de cómo mostrarse. Las dudas sobre qué transmitir y cómo hacerlo le paralizaban antes de empezar.
Llevaba años callando cosas por la presión de la aceptación social, sintiendo esa impotencia de querer expresar algo y no atreverse. Y, en paralelo, atravesaba un proceso legal por la custodia de su hijo, donde tenía que defender ideas difíciles frente al sistema judicial, sin saber siempre dónde trazar la línea entre lo legal y lo justo.








