El problema
En una liga de debate de segundo de bachillerato, llegó su turno de cerrar las conclusiones, la parte más importante, lo último que se queda el jurado.
Se trabó. Se equivocó. Infringió alguna norma. Su equipo ganó igualmente. Sin embargo, Jeon sabía exactamente lo que había pasado: en el momento que más contaba, había fallado. Y eso dejó una marca.








