El problema
Emigró solo a Estados Unidos con un objetivo claro: una vida mejor para su pareja y su hijo. Al principio todo iba bien. Pero el trabajo se volvió un caos: estrés, presión constante y ansiedad acumulada.
En medio de todo, empezó a mejorar sus hábitos. Pero tenía miedo de que su mujer lo malinterpretara. Empezó a guardarse todo para él, hasta que se convirtió en costumbre. Y eso generó distancia hasta que finalmente se separaron.
No fue falta de amor. Fue falta de palabras.








