El problema
Gestionó sola una emergencia con un neonato. Sin nadie más de guardia.
Cuando acabó el turno pidió reunión con su supervisora para poner sobre la mesa un problema real: que una sola enfermera no puede gestionar una crisis vital sin comprometer la seguridad del paciente.
La supervisora la escuchó. Y le dijo que la próxima vez intentara adelantar mejor las tareas rutinarias.
Salió sabiendo que no había cambiado nada.








