El problema
Cuando un alumno o cliente preguntaba el precio de sus clases, Lucas decía un número y en cuanto veía la más mínima duda en la cara del otro, bajaba el precio. Sin que le pidieran que lo bajara.
En la orquesta, tenía opiniones sobre cómo gestionar el dinero de las actuaciones, pero las callaba para no molestar. Una vez intentó explicar un malentendido a su pareja y lo empeoró tanto que ella acabó en un ataque de pánico.








