El problema
En conversaciones con clientes, en reuniones, incluso en casa, respondía en el acto, sin calibrar a quién tenía delante.
La conversación terminaba mal. El cliente se iba frío. El familiar, enfadado.
En conversaciones con clientes, en reuniones, incluso en casa, respondía en el acto, sin calibrar a quién tenía delante.
La conversación terminaba mal. El cliente se iba frío. El familiar, enfadado.
Hoy se para tres segundos antes de responder. Los clientes cierran la conversación diciéndole que fue “la más fácil de tratar”.
Su hijo le dice que es otra persona.
Eva García Banegas es agente comercial en Murcia. Lleva años trabajando cara a cara con clientes, en un sector donde cada conversación puede cerrar o romper una venta.
Sin embargo, tenía un problema que no veía: respondía rápido, muy rápido. Antes de que la otra persona terminara de hablar, ya estaba contestando. En ventas, eso tiene un coste directo. En casa, también.
No fue un fracaso lo que la llevó a ICO. Fue ver a su hijo Manuel. Él había hecho la formación dos años antes y algo en él había cambiado de raíz: cómo gestionaba los conflictos, cómo escuchaba, cómo respondía cuando algo no le gustaba…
Eva lo observó durante meses. Y decidió que quería lo mismo.
“Antes soltaba lo primero que me venía. Ahora pienso en quién tengo delante. Y las conversaciones terminan diferente.”
– Eva García –
¿Por qué eligió ICO?
Eva no buscaba ICO. Lo encontró a través de su hijo.
Manuel había cambiado de una manera que ella no sabía explicar del todo, pero que veía en cada conversación difícil: ya no explotaba, ya no cedía sin más, ya no salía de las discusiones sintiéndose pequeño. Preguntó qué había hecho. Él le habló del Método ICO.
Resultados logrados
Sus clientes la describen como "la más fácil de tratar". Algo que antes no ocurría.
En conversaciones con objeciones, ya no responde a la defensiva. Espera, calibra y habla.
Su entorno más cercano notó el cambio sin que ella se lo dijera: "te vemos relajada".
Organiza su semana de trabajo con un sistema que antes no tenía. Deja de aplazar lo que importa.
Su hijo y ella hablan de forma diferente. Las discusiones no terminan en portazo.
Controlar pausas
Antes soltaba lo primero que le venía. Ahora hace una pausa de tres segundos. En ventas, eso cambió el resultado de conversaciones que antes se le escapaban.
Exponer lo incómodo
Antes callaba o estallaba. Ahora tiene una forma de decir lo que no le gusta sin que la otra persona se ponga a la defensiva.
Ejecutar sin aplazar
Dejó de acumular tareas pendientes. Tiene un sistema para organizar lo que importa y hacerlo, sin esperar al “cuando pueda”.
Lectura de personalidades
Antes usaba el mismo tono con todos. Aprendió que no todo el mundo procesa igual y ahora adapta cómo habla según quién tiene enfrente.