El problema
En una convención con cerca de 100 personas tuvo que levantarse, presentarse y explicar su trabajo. Le temblaba el cuerpo. Se atascó. Las palabras no salían.
Terminó con una sensación de tristeza porque sabía que eso no la representaba, en el día a día era otra persona, pero con tanta gente mirándola, se bloqueó por completo.








