El problema
Su mayor bloqueo era empezar conversación con gente nueva y mantenerla con seguridad. Pensaba tan rápido que hablaba atropellado y se le entendía a medias.
En grupos se quedaba en segundo plano: sonreía, asentía y esperaba a que el momento pasara.
Por miedo a caer mal, aceptaba planes o comentarios que no le apetecían y luego se iba con la sensación de haberse fallado.








