El problema
No se atrevía a decir que no. A decir lo que no quería hacer. Se trababa al hablar. Muletillas. Llenaba los silencios con nervios.
Su energía era insegura y como consecuencia sentía que la gente no la respetaba.
No se atrevía a decir que no. A decir lo que no quería hacer. Se trababa al hablar. Muletillas. Llenaba los silencios con nervios.
Su energía era insegura y como consecuencia sentía que la gente no la respetaba.
Hoy tiene una presencia firme. Una energía segura. Dice que no sin excusas y habla sin muletillas.
Lo que le ha permitido conseguir uno de sus grandes objetivos: poder estudiar en la Universidad de Copenhague tras un proceso de selección exitoso.
Noa tenía 18 años, un año sabático por delante y un plan: trabajar, ahorrar y dar el salto a la Universidad de Copenhague. Y, en paralelo, construir algo propio.
Pero había una cosa que le estaba comiendo por dentro: no sabía decir que no. Se adaptaba a todo. Cedía en todo. Y cada vez que hablaba, se le notaba.
Se quedaba sin aire, rellenaba silencios, se enredaba. En eventos se escondía sin querer.
Hasta que se dio cuenta una verdad incómoda: no fallaba el mensaje. Fallaba la energía desde la que lo decía.
“Me trababa al hablar. Muchas muletillas, tropezar con las palabras. Ahora he dejado de usar muletillas y me he empezado a sentir muy cómoda con el silencio. La gente me respeta más, especialmente personas que no me conocían de antes.”
– Noa Curto –
¿Por qué eligió ICO?
Llevaba años sintiéndose trabada. Muletillas. Tropezones. Pánico al silencio.
Iba a eventos sociales. La gente no la escuchaba. No la respetaban. Un día se vio a sí misma hablando. Muletilla tras muletilla. Llenando cada silencio con nervios. Si iba a entrar a una universidad en Copenhague, si iba a crear un negocio, necesitaba que la gente la tomara en serio.
Ese día buscó el Método ICO. No necesitaba aprender más inglés o más sobre emprendimiento. Necesitaba dejar de trabarse. Aprender a hablar sin sabotearse.
Resultados logrados
Entró en la Universidad de Copenhague. Lo que parecía “demasiado grande” hoy es real.
Dejó de usar muletillas. Antes cada dos palabras. Ahora habla limpio.
En el evento presencial de ICO hizo contactos y se llevó relaciones que quiere cuidar.
Su presencia se volvió firme. La respetan más, sobre todo quienes no la conocían.
Aprendió a decir que no sin justificarse. Pone límites sin culpa.
Habla limpio
Dejó de tropezar con las palabras y eliminó muletillas. Se expresa claro y sin nervios.
Silencio cómodo
Ahora hace pausas sin pánico. El silencio dejó de ser amenaza y se volvió seguridad.
Límites firmes
Aprendió a decir que no sin excusas. Se prioriza sin culpa y la respetan más.
Autoridad serena
Entra en una sala y se nota. Su energía sostiene lo que dice antes de hablar.