El problema
Le costaba hasta ir al supermercado. Hacer cualquier cosa que requiriera hablar con alguien.
Parecía invisible. Nadie la escuchaba. Pasaba desapercibida en todos lados. Se sentía sola y no valorada.
Le costaba hasta ir al supermercado. Hacer cualquier cosa que requiriera hablar con alguien.
Parecía invisible. Nadie la escuchaba. Pasaba desapercibida en todos lados. Se sentía sola y no valorada.
Hoy trabaja como closer de ventas. Hablando con clientes cada día. Mostrándose visible tanto en reuniones como en clase.
Ahora la gente la escucha y la reconoce. Expresa su opinión sin miedo y volvió a ser ella misma.
Clara Picazo es maestra de educación infantil de la Seu d'Urgell, un pueblo al lado de Andorra.
Trabajaba con niños. Pero cuando tenía que hablar con adultos, algo pasaba.
Le costaba ir a comprar. Hacer cualquier cosa que requiriera hablar con desconocidos. Era tímida. Muy tímida. El mayor reto no era solo hablar. Era hacerse ver. Pasaba desapercibida. En reuniones, en grupos, en cualquier lado. Nadie la escuchaba. Se sentía sola. No valorada.
Quería dedicarse a las ventas. Pero, ¿cómo iba a vender si le costaba hasta ir a comprar?
Hasta que se dio cuenta: el problema no era lo que tenía que decir. Era que no sabía hacerse visible.
“Antes me costaba hasta ir a comprar o hacer cualquier cosa que fuera hablar. Me sentía súper sola, como que no me valoraban. Ahora siento que puedo volver a ser yo misma.”
– Clara Picazo –
¿Por qué eligió ICO?
Durante años sintió que estaba en segundo plano. En grupos y conversaciones, su voz se perdía. Soñaba con dedicarse a las ventas, pero incluso algo tan simple como ir a comprar le suponía un reto.
Hasta que tuvo un choque de realidad: si no cambiaba su forma de mostrarse, nunca podría construir la vida profesional que quería.
Ahí fue cuando encontró el Método ICO. No buscaba más teoría. Buscaba presencia: aprender a ocupar su lugar, hablar con seguridad y lograr que la escucharan.
Resultados logrados
Pasó de evitar situaciones cotidianas, a trabajar como comercial en ventas, hablando con clientes cada día.
En conversaciones y reuniones, ya no pasa desapercibida: participa y la gente la tiene en cuenta cuando habla.
Volvió a reconocerse en su día a día: dejó de sentirse sola y recuperó confianza.
Hoy puede sostener su objetivo profesional (dedicarse a ventas) porque se muestra, se comunica y se relaciona con más seguridad.
En sus relaciones, dejó de aislarse: se abre más, se expresa con claridad y se siente más conectada con la gente de su alrededor.
Voz visible
Cuando habla, se nota. La escuchan y la tienen en cuenta en conversaciones y reuniones.
Conversación fácil
Habla con desconocidos sin bloquearse. Interactúa con naturalidad en el día a día y en ventas.
Opinión clara
Expresa lo que piensa sin tragárselo. Se posiciona sin miedo al juicio.
Apoyo constante
Dejó de aprender sola. Tiene comunidad y acompañamiento para avanzar con confianza.