El problema
Iago sentía que no sabía transmitir su mensaje: se enredaba, usaba muletillas y nadie lo escuchaba. Se sentía ignorado y solo, básicamente, se le hacía imposible comunicarse con otros.
Iago sentía que no sabía transmitir su mensaje: se enredaba, usaba muletillas y nadie lo escuchaba. Se sentía ignorado y solo, básicamente, se le hacía imposible comunicarse con otros.
Hoy transmite con claridad, tiene nuevas amistades, ha ganado confianza en el instituto y ha recibido propuestas de ascenso en su trabajo gracias a su nueva forma de comunicar.
Iago tiene 17 años, está cursando 2º de Bachillerato y trabaja los fines de semana en un restaurante Burger King.
Antes de entrar a ICO, sentía que no tenía voz. Su mensaje se perdía entre muletillas, frases desordenadas y nervios. Hablaba de forma simple, sin estructura, como si hablara un niño.
En el instituto no lograba conectar con sus compañeros. En el trabajo, no tenía peso ni visibilidad. Se sentía ignorado y solo. Hasta que su vida se transformó.
“Cuando comunicas bien, la gente te quiere escuchar. Y esta es la principal solución que buscaba en ICO.”
– Iago Regueiro –
¿Por qué eligió ICO?
Iago buscaba principalmente algo simple pero a su vez muy esencial: sentirse escuchado.
Porque cuando uno busca mejorar, tiene que empezar por lo básico. ¿Y qué hay más básico que una conversación 1:1?
En ICO encontró una formación también centrada en lo esencial, en lo humano, en la conversación cara a cara. Y lo que más valoró fue cómo se sintió tras ser capaz de transmitir un mensaje de manera correcta… En lo básico se encuentra el primer paso hacia los grandes cambios.
Resultados logrados
Con sólo 17 años le han ofrecido un ascenso significativo en su trabajo.
Ha hecho nuevos amigos en el instituto gracias a su nueva forma de expresarse.
Los profesores notan su mejora inmediata, destacando su claridad y trabajo detrás de cada presentación oral.
Ha pasado de enredarse al hablar… a transmitir con estructura, emoción y coherencia.
Ahora se siente escuchado, comprendido, y con la seguridad de que su mensaje llega.
Reconocer su punto de partida
Aceptó que su forma de transmitir no funcionaba y que necesitaba ayuda para mejorar.
Entrenar los fundamentos
Aprendió a estructurar sus ideas, usar pausas, eliminar muletillas y hablar con intención.
Aplicarlo a su día a día
Puso en práctica lo aprendido tanto en el instituto como en el trabajo, y rápidamente vio los resultados.
Apostar por el cambio
Entendió que la comunicación no es un lujo, es lo más básico… y que mejorarla cambia todo.