El problema
Cuando hablaba en grupo, la gente seguía con su conversación. Cuando explicaba su método a un cliente potencial, las preguntas que recibía eran las de alguien que no había entendido de qué iba.
Tenía un servicio, años de experiencia y casos de éxito. Pero la forma en que lo presentaba no hacía que la otra persona se quedara con lo que importaba.








