El problema
Tenía proyectos sólidos. Ideas que otros no tenían. Pero cuando llegaba el momento de exponerlas, algo fallaba.
En el trabajo, se quedaba callado en reuniones aunque supiera más que quien hablaba. Como productor musical, cotizaba por debajo porque no sabía cómo defender su precio.
En casa, cedía en discusiones aunque no estuviera de acuerdo. Todo se quedaba dentro.








