Durante años acumuló arrepentimientos. Perdió oportunidades por no poder hablar en la universidad, en casa tambien. Se dejaba controlar por otros. La gente lo evitaba.
Un episodio donde no pudo ni siquiera pedir ir al baño en un restaurante lo marcó. Ese día pensó: “Si no puedo hacer esto, no podré conseguir un empleo como ingeniero, defender injusticias ni explicar proyectos técnicos”.
Necesitaba estructura clara para transformar años de timidez paralizante en confianza. No quería trucos. Quería cambio de raíz. Decidió buscar el Método ICO.