El problema
Tenía ideas. Buenas ideas. Pero en las reuniones de trabajo se las guardaba. Veía cómo otros decían lo que él había pensado primero y se quedaba con esa sensación de haber dejado pasar algo que era suyo, una y otra vez.
Cuando se mudó a Madrid en 2024 fue peor. Sin red, sin contexto, sin nadie que le conociera de antes.
Las conversaciones con gente nueva no arrancaban. O arrancaban y se morían a los dos minutos.








