El problema
En una presentación universitaria se bloqueó delante del profesor y los compañeros.
Divagó, acumuló muletillas, no consiguió transmitir la idea. El profesor se lo señaló. Perdió la nota y algo más.
Pasaba horas enteras en clase sin decir más de tres frases. Creía que por su forma de hablar no iba a poder encajar. Ese pensamiento se fue extendiendo a todo.








