El problema
No sabía poner límites.
Decía “sí” para no incomodar. Incluso cuando no quería.
Sus amigos le invitaban a salidas que ella no quería. Ella aceptaba aunque estuviera cansada.
No sabía poner límites.
Decía “sí” para no incomodar. Incluso cuando no quería.
Sus amigos le invitaban a salidas que ella no quería. Ella aceptaba aunque estuviera cansada.
Hoy dice “no” sin inventar excusas ni sentirse culpable.
Ahora si no le apetece ir a un plan lo comunica con total claridad.
Recientemente, el vicepresidente de su departamento la invitó a enseñar turismo en una universidad. Algo que era impensable para ella.
Teodora tiene 29 años, vive en Madrid y lidera un equipo de talento en el sector hotelero.
Su carrera avanzaba, pero por dentro sentía que su voz no le pertenecía. Decía "sí" cuando quería decir "no". Aceptaba planes que no quería. Callaba cuando algo no le parecía bien.
Ese patrón la acompañaba en el trabajo y en su vida personal. Decisiones que no quería tomar. Silencios que le pesaban más de lo que admitía.
Entró a ICO porque quería recuperar el control de su voz.
“En ICO no solo aprendí a hablar mejor. Aprendí a elegirme a mí misma.”
– Teodora María Burz –
¿Por qué eligió ICO?
Teodora buscaba algo más allá de “hablar bonito”.
Necesitaba aprender a decir “no” sin dar 20 explicaciones. A tomar decisiones sin pensar “¿qué van a pensar de mí?”. A hablar sin que su voz temblara cuando alguien no estaba de acuerdo.
En ICO encontró un proceso paso a paso: practicar diciendo “no” en voz alta, recibir feedback sobre cómo sonaba, repetir hasta que saliera natural.
Resultados logrados
Dice "no" sin inventar excusas ni sentirse culpable cuando algo no le encaja.
Toma decisiones alineadas con lo que ella quiere, no con lo que esperan de ella.
Fue invitada por el vicepresidente de su departamento a dar clase de Turismo en la Universidad.
Algo que no habría pasado con su forma de hablar anterior.
Sus conversaciones familiares cambiaron porque dejó de callar para evitar conflictos.
Le dieron nuevas responsabilidades en el trabajo porque ahora habla con claridad y sostiene su criterio.
Practicó decir “no” en voz alta
No solo lo pensó. Lo dijo. Ante grupos. Recibió feedback. Repitió hasta que salió sin temblar.
Dejó de dar 20 explicaciones
Antes: “No puedo porque mi madre, y además tengo esto, y…”. Ahora: “No puedo. Mañana sí.”
Decir “no” no la hace mala persona
El miedo no era decir “no”. Era que la juzgaran. En ICO vio que la gente respeta más a quien dice “no” con claridad.
Entorno de crecimiento
Cada semana practicaba conversaciones difíciles con compañeros de ICO. Errores permitidos. Feedback inmediato.