El problema
Con 13 años llegó a España desde El Salvador y vivió dos años de rechazo por su origen, su físico y su forma de hablar. Se lo tragó solo: en casa le habían enseñado a no pedir, no molestar y estar callado.
Años después, ese mismo silencio le pasó factura en su primer trabajo: no supo dirigir al equipo y, con 20 años delante de compañeros mucho mayores, se sintió impotente.








