El problema
Tenía ideas claras en su cabeza. Pero cuando abría la boca en público, su voz salía débil.
En exposiciones universitarias, leía todo de las diapositivas.
Tenía ideas claras en su cabeza. Pero cuando abría la boca en público, su voz salía débil.
En exposiciones universitarias, leía todo de las diapositivas.
Hoy da charlas de 30 minutos ante grupos de 40 emprendedores sin leer una sola nota.
Profesores que antes le pedían que hablara más fuerte ahora la invitan a participar en conferencias y le abren a nuevas oportunidades laborales.
Amelia Salazar estudia Psicología en Medellín y trabaja con emprendedores en proyectos de desarrollo humano.
Siempre supo que quería dedicarse a acompañar a otros. Pero cada vez que debía hablar en público, su cuerpo le decía que no estaba lista. Voz temblorosa. Manos sudando. Mirada al suelo.
Después de ICO, pasó de leer diapositivas a sostener conversaciones de 30 minutos ante grupos de 40 personas. Sin notas. Sin miedo a perderse.
“Antes me hacía pequeña. Hablaba bajito. Miraba al suelo.
Hoy hablo ante 40 personas. Sin leer. Sin temblar. ICO me enseñó a usar mi voz como es. No perfecta. Mía.”
– Amelia Salazar –
¿Por qué eligió ICO?
Amelia llevaba meses viendo cómo otros en clase hablaban con soltura. Ella tenía las mismas ideas. Pero cuando le tocaba su turno, su voz no salía.
Buscaba algo más que “ten confianza” o “respira hondo”. Necesitaba un método paso a paso que le enseñara qué hacer con su voz, sus manos, su mirada.
En ICO encontró eso: entrenamiento real, feedback específico, y gente que la acompañó hasta que hablar en público dejó de darle miedo.
Resultados logrados
Pasó de leer diapositivas a dar charlas de 30 minutos sin notas ante grupos de hasta 40 emprendedores.
Nuevas colaboraciones laborales con empresas que la contactaron después de escucharla en eventos públicos.
Conectó con profesores y profesionales que le abrieron nuevas oportunidades en la Universidad.
Lidera a emprendedores y equipos desde su rol como psicóloga en formación.
Fortaleció sus relaciones personales gracias a una comunicación más humana y auténtica.
Aprendió a hablar sin leer
Pasó de depender de diapositivas a sostener ideas en su cabeza y decirlas mirando a los ojos.
Entrenó su voz para proyectar sin gritar
Antes hablaba bajito. Ahora llena salas de 40 personas sin forzar la garganta.
Practicó ante grupos reales
Cada semana exponía ante compañeros de ICO. Feedback inmediato. Errores corregidos en tiempo real.
Acompañamiento específico
No le dijeron “ten confianza”. Le dijeron “pon las manos aquí”, “mira este punto”, “respira así”.